- Edicion Limitada
El que te Odia, Te Envidia
Cuando una MUJER dice "No pasa nada", entonces quiere decir que pasa algo.

Abrí los ojos y allí estabas, arrodillado junto a mí, viéndome dormir. Me levante sobresaltada y mire el reloj, eran las 4.07 de la madrugada. Te mire preocupada, pero vos llevaste un dedo hacia tu boca, en señal de que hiciera silencio; acariciaste suavemente mi cabello y sonreíste. Tu sonrisa, era la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Te respondí con un suspiro y una leve sonrisa en respuesta a la tuya, y me recosté nuevamente. Deje pasar unos segundos y te pregunte si ya nos íbamos; asentiste con la cabeza. En tus ojos había un brillo especial, ambos sabíamos que luego de esa noche nada seria igual. Estaba dispuesta a entregarme por completo a tu amor. Salimos en silencio de mi habitación, tomados de la mano. Teníamos que procurar no hacer ningún ruido, mis padres no podían escucharnos. Bajamos con cuidado las escaleras y llegamos hasta la puerta. Me tomaste con las dos manos y me besaste apasionadamente. Alejaste tu boca de la mía y me miraste directamente a los ojos: “Te amo”, dijiste casi en un susurro. No pensaba en nada más que en vos, y en el momento que estábamos compartiendo; el resto no importaba. Abrimos la puerta y nos dirigimos a tu auto. Era un día frío, el cielo estaba cubierto por nubes y todavía era de noche. Subí la ventanilla, y mire hacia afuera todo el camino hasta llegar a tu casa. Nos bajamos del auto, entramos y nos dirigimos a tu habitación. Tus padres no estaban, volverían recién dentro de 3 horas. Teníamos 3 horas para nosotros, para demostrar con besos y caricias, el amor que sentíamos por el otro. No dudaba de tu entrega, no dudaba de cuanto me amabas ni de cuanto cuidarías de mí. Tu seguridad anulaba por completo mi vacilación y el calor de tu cuerpo era capaz de terminar con cualquier inseguridad que sintiera. Y nuestros cuerpos fueron uno entre esa oscuridad y en esa cama. Y todo fue hermoso, perfecto y delicado, tal como lo había imaginado y como lo habías prometido. Y nunca te sentí tan mío, nunca tan dentro. Y a partir de ese momento asegure que nadie, de ningún modo, podría sacarte del lugar al que habías accedido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario